17 de noviembre de 2011

La brevedad constante y su homenaje silencioso

Al momento de escribir gran parte de los textos que contiene La brevedad constante, nunca pensé que terminarían en un libro. Sin embargo a principios de este año decidí juntar los cuentos que me parecen más atractivos y trabajar en ellos. Fue así que junté un puño de relatos, algunos cuentos cortos, varias microficciones y otros textos que aun no sé cómo clasificarlos: ¿microensayo?, ¿miniartículos?, ¿brevepost? Esa indefinición fue la que me motivó a reunir los textos poco a poco.

Después salió la oportunidad de publicarlos en la Universidad Autónoma de Coahuila, lo cual era un objetivo que tenía desde hace mucho tiempo: publicar en el estado en donde nací. Fue así que reuní los textos y empecé a trabajarlos en su conjunto, pensando en el resultado final del libro. Al momento de ordenar los textos no pude sacar de cabeza Movimiento perpetuo de Augusto Monterroso, Historia de cronopios y famas de Julio Cortázar y Las horas frescas de Jesús Antonio Villa. En estos libros podemos ver la fusión de cuentos cortos y ensayos, reflexiones filosóficas y relatos, entre otras mezclas que solo reflejan la libertad de pensamiento del autor (entiendase como imaginación, creatividad, lo cual está vinculado con el atrevimiento y el desafío).

La brevedad constante es un homenaje a estos tres autores; y claro, al género.


3 de septiembre de 2011

Cine y fotografía en Sonora: agosto de 2011

Ignacio Manuel Altamirano realizó un viaje al estado de Sonora en las últimas décadas del siglo XIX. Entre los lugares que visitó, narra en una carta que le escribió a un amigo, menciona que se quedó unos días en Ures. En la descripción de su estancia, le comenta a su amigo la manera en que fue adaptada una obra de teatro dentro de un corral. Menciona también la alegría que ve en los sonorenses durante sus fiestas, en contra de la imagen dura y seria que se le da en el centro del país.

Lo relevante de esta anécdota no es la calidad de la obra, si los actores eran profesionales o si se realizó una buena adaptación, sino que refleja una parte de las actividades que los habitantes de Ures realizaban en sus tiempos libres. Podemos decir entonces que en el siglo XIX había teatro en el estado así como personas que daban sus primeros pasos en las letras regionales, sin olvidar la presencia de la música que es una parte inherente en cualquier sociedad.



El desarrollo de disciplinas artísticas en el estado durante el siglo XX, que no fuera la literatura-teatro y música, fue algo lento. En la década de 1940 se llevó a cabo la primera exposición de fotografía en el entonces recién inaugurado Museo del Estado, que después pasaría a manos de la Universidad de Sonora. Se llevó a cabo también un concurso de fotografía para aficionados, sobre lo cual se escribió al respecto en el principal diario de la entidad. Mientras esto pasaba, hubo boom de cines en la capital del estado.

Desde entonces, podemos decir que la fotografía y el cine van de la mano en Sonora. Claro, los antecedentes del cine se remontan años atrás y el desarrollo de la fotografía ha sido mucho más lento, ya que por años no hubo fotógrafos profesionales ni cineastas en la región que realizaran una obra reconocida con su trabajo artístico.

A diferencia de aquellas décadas, hoy en día tengo la impresión que las disciplinas más activas en el estado son precisamente esas dos: la fotografía y el cine. La primera de ellas domina el panorama mundial al ser parte importante de internet y por la facilidad que hoy en día tenemos de tomar fotografía no tan solo por cámaras fotográficas, sino por celular y a través de la misma computadora. En el estado, la fotografía es estimulada por una serie de concursos que el Instituto Sonorense de Cultura realiza cada año (tanto para aficionados como profesionales), así como la organización anual de Fotoseptiembre, en donde la fotografía llega a universidades, calles, edificios de gobierno, talleres e incluso

hasta la prisión. Al mismo tiempo desde hace un año el colectivo independiente Tercer Motor ha realizado una serie de talleres de fotografía con instructores de renombre, dando como resultado que varios de sus integrantes hayan obtenido becas y reconocimientos dentro y fuera del país. No hay que olvidar tampoco que el recinto Musas ha albergado en sus salas varias exposiciones de fotografía de artistas internacionales y que se han realizado concursos de fotografía móvil como los organizados por mi compañera y yo en nuestro proyecto de La casa de Viena. Tanto las exposiciones como el concurso han recibido buenas críticas participando sobre todo jóvenes que tienen un interés honesto en la fotografía.

Por su parte, el esfuerzo de varias personas en el estado, como es el caso de Monica Luna, por difundir aun más el cine de calidad, ha hecho posible la unión de cineastas del estado al crearse la asociación civil CISON (Cineastas Independientes de Sonora), y que en este año se haya llevado a cabo, con gran aceptación, la proyección de un gran número de documentales de excelente calidad del proyecto Ambulante. Estos esfuerzos suman ya otro logro más: la creación de la Red de Cines Cubles en Sonora, contando con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), la Cineteca y el Instituto Sonorense de Cultura. Lo valioso de esta red es que los cine clubes contarán con material del acervo de las instituciones ya nombradas para su proyección en distintas partes del estado.

Volviendo al punto de inicio de esta reflexión, si alguien viniera a Sonora y escribiera una carta a un amigo del centro del país explicándole la manera en que los sonorenses se divierten en su tiempo libre, ¿qué escribiría?, ¿que gran parte de las personas van a exposiciones de fotografía?, ¿que no hacen otra cosa más que ver cine de calidad? El principal reto de los coordinadores que planifican las actividades de estas dos disciplinas, es difundirlas más allá de los amantes de la imagen, más allá de los propios cinéfilos y fotógrafos para llegar cada vez más a un público diverso y heterogéneo.



25 de junio de 2011

Revelaciones

Como no fui un niño enfermizo, cada vez que me enfermo a esta edad siento que estoy en mis últimos días. En esta semana me deshidraté y lo supe hasta el día de hoy. Tenía desde el lunes con fuertes dolores de cabeza lo cual originó que pensara en varias hipótesis: un posible resfriado, estrés laboral, cansado de la rutina y falta de sueño. Pero no fue ninguna de esas posibilidades sino una quinta: la deshidratación.

En estos días de agonía donde desconocía la realidad de mi problema físico, tuve una revelación: irme de inmediato de Hermosillo, huir del clima, aceptar de una vez por todas que no es agradable estar en un ambiente cotidiano por encima de los 40 grados. Pensé pasar mis últimos días en una ciudad templada con lluvias frecuentes, alejado del trabajo y disfrutando de algunas lecturas, de ciertas personas pero sobre todo escribiendo.

Ahora que lo pienso, la verdadera revelación fue que me gustaría escribir hasta en mis últimos días.

21 de junio de 2011

Sobre La brevedad constante

El tiempo invertido (¿invertido? Sí, invertido...) tanto en facebook como en twitter, más en el primero que en el segundo, ha hecho que me olvide un poco de actualizar este espacio siendo que el blog te ofrece un espacio más amplio en donde puedes desvariar sobre cualquier tema tratándolo con una naturalidad que ya quisieran muchos textos de literatura.

En estos momentos me encuentro corrigiendo un libro de textos cortos llamado La brevedad constante que editará la Universidad Autónoma de Coahuila en este año, cuyo contenido se originó en este espacio. Se divide en tres secciones: "La brevedad constante" que se integra por cuentos cortos de diversos temas, "Centro de enseñanza" donde compilo textos que hablan sobre mi experiencia como profesor o empleado de una escuela y "Variaciones sobre la literatura" donde reuno textos en torno a la escritura y su imposibilidad.

La diferencia de este libro en relación a los anteriores, aparte de enfocarse en el texto corto (minificción, cuento breve, relato corto, aforismos, etc;), es que lo siento más personal ya que proviene de experiencias muy íntimas que pocos conocen. Ahora que lo releo para corregirlo, me doy cuenta que en muchos textos se nota una despreocupación y naturalidad en la forma en que se cuentan las historias ya que la mayoría de ellas fueron escritas en menos de diez minutos para ser publicadas en este espacio. Además, no me había divertido tanto con un libro. Me tomo las licencias que quiero y hablo sobre lo que se me antoje. Nunca había sentido tanta libertad en la escritura.

24 de marzo de 2011

Nuestra capacidad de asombro: cartas del desierto

El documental Cartas del desierto, realizado en el 2010 por Michela Occhipinti en el desierto de Thar ubicado en la India, es una mirada a la concepción del tiempo y del espacio que tienen los habitantes de esa región. En la primera escena observamos un tren, que al pasar por una estación despoblada, reafirma en su rastro el silencio y la soledad del desierto. Después llega un hombre (Hari) a esta estación y se lleva en su espalda un costal repleto de cartas. Una vez que estas misivas son rotuladas con el sello postal, Hari empieza a repartirlas en las aldeas vecinas que descansan sobre la arena como pequeñas islas separadas por kilómetros de distancia. Esta realidad pasiva se ve trastocada al recibir cada vez menos cartas y sobre todo a la llegada del teléfono celular.

Tanto Hari como el hombre que se encarga de sellar las cartas se dan cuenta que la aparición de teléfono traerá una diversidad de cambios a la comunidad, lo cual es reafirmado al recibir una carta donde se les informa que reducirán el número de empleados en el servicio postal. En vez de protestar o ver mal la llegada de las telecomunicaciones, ambos hombres argumentan, en una charla que sostienen, que la llegada del teléfono celular es algo bueno. Ante el anacronismo de sus oficios, Hari busca nuevas formas de ganar dinero y se posiciona en un puesto del mercado vendiendo legumbres.

Esta historia particular de Hari deja ver ciertos rituales y tradiciones que se tenía en esa región al recibir una carta. Algunas familias lo reciben, le invitan a tomar té y otros le piden que lea el contenido del mensaje. Es así que la familia completa se reúne en torno al mensajero y escucha las palabras que están escritas en el papel, ya sean noticias buenas o malas; en el último caso, la familia le pide al mismo mensajero que destruya la carta ahí mismo. Para los pobladores de la región, Hari representa la conexión con lo que sucede en el mundo externo, y al mismo tiempo él conoce las noticias que reciben los demás al grado de estar al pendiente si alguno de ellos espera algo en especial: la pensión, noticias de un familiar enfermo, entre otras cosas.

Cartas en el desierto marca esa transición que las sociedades han tenido al entrar en contacto con nuevas formas de comunicarse y que significa un reacomodo en su cosmovisión del mundo: la llegada del telégrafo o de la televisión, por mencionar algunos ejemplos que han significado una renovación en las comunicaciones. Poco a poco nos damos cuenta que las tradiciones y rituales de los pobladores de esta región van a ir cambiando conforme se modifiquen las maneras de comunicarse entre ellos. La comunicación de ahora en adelante será más rápida (en contraste con el subtítulo de la película Elogio a la lentitud) y se esperaría que fuera también más efectiva. Pero lo que llama la atención en la historia de la película, es la aceptación de los habitantes ante estos nuevos cambios e incluso la curiosidad que muestran en el uso del celular. Esto contrasta con el sentido negativo de lo que para algunos significa la llegada de la tecnología o de la “modernidad” (entendiéndola en su sentido más básico como “ruptura del pasado”), ya que da pie a la perdida de tradiciones y rituales de un pueblo. Es así que esta región perderá poco a poco ciertas tradiciones que la hacían diferente a las demás y entrará a un proceso cultural homogéneo donde compartirá formas de ver el mundo, de entenderlo y actuar en él con otras regiones.

En los últimos años la televisión americana y europea han producido cada vez más programas cuyo objetivo es conocer la realidad de regiones muy pequeñas de países poco desarrollados, la cultura del sexo que tienen, los rituales que realizan o la manera de vestirse de las personas en esas comunidades en particular. Hemos llegado al momento donde lo tradicional nos impresiona, donde lo básico nos provoca expectación: somos capaces de comprar a precios altos diversas artesanías y de viajar al otro lado del mundo para conocer comunidades aisladas. Algunas de estas han sacado provecho y cotizan su cultura muy alto, ya sea dando permisos para la caza de animales en peligro de extinción, siendo guías en ciertos territorios o vendiendo lo que producen. Nuestra capacidad de asombro se apega a lo simple, por eso nos asombra que Hari tenga que caminar varios kilómetros para entregar las cartas y que las familias se reúnan ante él para escuchar el mensaje de la misiva.

Cartas en el desierto es una reflejo de lo que fuimos. La predilección del público actual por conocer la realidad de diferentes comunidades a través de documentales, reportajes o programas de televisión, muestra la nostalgia por aquello que el llamado “mundo moderno” ha perdido: la lentitud, la soledad y el silencio como formas de vida.


Libro a la vista

De forma inesperada se presentó la oportunidad de publicar en un libro una parte de los textos que han aparecido en este espacio a lo largo de cinco años. Al momento de escribir esos textos en forma de cuento corto, de relatos breves, de reflexión e incluso de desahogo, no imaginé que terminarían impresos en un libro. Hasta hace algunos años la lógica era inversa: del papel impreso el texto saltaba a lo electrónico. Ahora se está creando en el espacio virtual y algunas veces, aquello que merezca ser rescatado, brinca al papel físico. Como cada uno de esos textos fueron escritos por impulso y algunos a escondidas mientras trabajaba, siento que este libro es más íntimo que los anteriores y también el más divertido. Aún es muy temprano para decir el nombre. Si tienes interés al respecto, escríbeme.

20 de enero de 2011

Los libros

Un libro debe ser una objeto con muchas formas diferentes de interpretación. El lector lo debe tomar, voltear, sacudir, abrir y tocarlo a lo largo de su lectura. Así como un niño interactúa con todos sus sentidos al conocer los juguetes nuevos, los lectores, independientemente de la edad, deben actuar del mismo modo al tener un libro en sus manos.

2 de enero de 2011

Reuniones familiares

Cuando era pequeño, en cada una de las navidades siempre faltaba algún tío o primo que por motivos de trabajo no había podido reunirse con la familia. Entonces me preguntaba qué se quedarían haciendo una noche como el 24 o 31 de diciembre tan esperada por mí, qué cenarían, si se dormirían temprano, si realmente bajo ninguna circunstancia habrían podido llegar a tiempo a la reunión familiar. En este año yo fui la persona que se quedó solo en esas fechas y mis respuestas no fueron favorables. ¿Habrá algún primo que tenga las mismas dudas que yo?

31 de diciembre de 2010

Despidiendo el año

Cuando se llega al final del año uno suele caer en el lugar común de pensar en buenos propósitos para el año siguiente. Se piensa en todo aquello que quieres tener, conocer o viajar. Aunque seamos un hueso duro de roer, pensamos en cosas positivas. Creemos que todo estará mejor si trabajamos y nos unimos. Sin embargo, el final de cada año siempre es lo mismo: queremos que ese año termine, estamos ansiosos por empezar proyectos nuevos y pasar de una vez a esa época de felicidad y prosperidad. Pero hasta donde yo recuerdo, cada año caemos en lo mismo una y otra vez. El espíritu navideño termina pronto y temprano nos envolvemos en viejos problemas. Entonces queremos que el año pase rápido porque el otro, seguramente, será mejor.

30 de diciembre de 2010

Naves que se conducen solas

En los primeros meses del siguiente año se publicará el libro "Naves que se conducen solas", donde además de recopilar una docena de cuentos de doce narradores sonorenses contemporáneos, escribo un ensayo que es el primer esbozo cronológico que se realiza acerca del cuento en Sonora. En éste texto destaco la importancia de dos narradores: Luis Enrique García, poco conocido fuera del estado, y Jesús Antonio Villa que tiene mucho menos lectores.
Reconozco que estamos viviendo una etapa donde frecuentemente se publican antologías de todo tipo, pero me parece que "Naves que se conducen solas" es necesaria ya que solo se ha publicado una antología de cuentos de escritores sonorenses hace 25 años y porque es tiempo de conocer la obra de estos doce autores en un momento donde, por primera vez en el estado, existen más narradores que poetas.

Mario Vargas Llosa: entre la literatura y política

Mario Anibal Bravo y un servidor escribimos un artículo sobre Mario Vargas Llosa con la sola intención de introducir a la obra de este autor a todos aquellos interesados que no la conocen. Lleva por nombre "Mario Vargas Llosa: entre la literatura y política". Entre otras cosas, hablamos sobre la importancia de las declaraciones del autor peruano en relación con la política en México al decir que nuestro país tenía una dictadura perfecta.
Siga este enlace.

5 de septiembre de 2010

Historia, cultura y sociedad civil

A propósito del mes patrio y de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, les comparto un artículo que escribí en donde reflexiono, entre otras cosas, sobre el papel de la sociedad civil en este 2010: "Historia, cultura y sociedad civil"

17 de agosto de 2010

El viaje, por Guadalupe Becerra (reseña sobre Pasajeros)

El libro Pasajeros de Josué Barrera es una serie de cuentos que aborda a los protagonistas en un momento muy particular de su existencia: el del inicio de una travesía (en sentido metafórico); o el del recuerdo de lo que pudo haber sido el comienzo de un viaje pero no se aceptó; o bien, la negativa rotunda a emprender un destino en el presente. Los relatos, más que historias, son momentos específicos.

¿Qué tipo de personajes pueden ser ubicados en estas situaciones? Muchos y variados: una mujer que cada tarde se sienta en un café y espera ser asediada por varios hombres (lo cual, en efecto, sucede); un muchacho que en compañía de su primo hace sus primeras excursiones a un prostíbulo y descubre su sexualidad, pero no de la forma que esperaba; un matrimonio que decide revivir la pasión observando e imitando a otra pareja; o una mujer que está casi segura de la infidelidad de su esposo y decide buscarlo en su oficina para enfrentarlo, por citar algunos.

Y es que en la mayoría de los casos los viajes que se emprenden se deben a otra persona, a la búsqueda de la aceptación del otro que le dará estabilidad y sentido a la existencia propia. Pero no siempre. El relato “No hay mejor día que éste” narra cómo Mauricio, a partir de un descubrimiento tan anodino como una línea en su rostro, comienza a percibir todo de una forma distinta y emprende el viaje hacia lo que está fuera de él.

También hay cabida para el eterno observador, para aquél que (una vez más en sentido metafórico) compra los boletos, prepara su equipaje, paga los recibos mensuales por adelantado, llega a la estación y a punto de partir decide que lo hará algún otro día. Decide que la espera y la ilusión van mejor con su perfil.

El cuento que da título al libro narra el momento en que un hombre termina su relación un domingo de noviembre y sale a caminar por Reforma, cargando una maleta que contiene todas sus frustraciones y sin saber exactamente a dónde dirigirse. Para prolongar su paseo, pero con mayor velocidad, toma un taxi. Sigue sin saber cuál es el rumbo, pero eso no le impide desplazarse, observar por la ventanilla a los viandantes en su constante ir, ir, ir y reflejarse en ellos, quizá no tan erróneamente.

La invitación a la travesía siempre será un eterno cuestionamiento: “¿Acepto? ¿Qué debo llevar? ¿Estoy preparado? ¿Mi pareja estará de acuerdo? ¿Mi vida sería diferente (mejor) si hubiera aceptado?” Preguntas que están de sobra cuando el viaje por sí mismo llega y obliga a tomarlo. Mejor aún: cuando se percibe que se viajó al llegar al destino (que, sobra decirlo, no es definitivo). Pero no siempre pasa así.

Una lectura ágil que provoca cuestionamientos pesarosos.

15 de agosto de 2010

Inicio de mi autobiografía

Toda mi vida he dicho que nací en Torreón, pero decirlo con esa seguridad es como presumir tener un papá con el que nunca conviviste, sino que a penas conociste en los primeros años. Dicho dato biográfico se ha reforzado a través de los años hasta convertirse en una especie de complejo psicológico difícil de tratar a no ser que vayas con un psicólogo cada semana. Otra opción es enfrentarte a los recuerdos: ver las personas claves e ir a los lugares que te marcaron para resolver dichos conflictos, o al menos, aclarar ciertas dudas. Hablar sobre Torreón es entrar a esos terrenos vedados e inquietos a los que solo puedo entrar a través de mi vaga memoria.

25 de julio de 2010

Entrevista

Les comparto la entrevista que salió en El Imparcial a propósito de la reciente publicación de Pasajeros.

27 de junio de 2010

Muerte y reflexión

Cuando recibes la noticia de la muerte de una persona, simplemente no lo crees: ¿cómo es posible que de un momento a otro deje de existir? Así recibimos las noticias de los fallecimientos de nuestros familiares, y con la misma incredulidad supimos que dos escritores habían fallecido la semana pasada, el viernes José Saramago y al siguiente día Carlos Monsivais. Por el lugar que ocupaban en el ámbito intelectual dentro del mundo de las artes, la muerte de ninguno opacó a la del otro.

Sus muertes han provocado la misma reacción que dejaban sus opiniones en entrevistas y en sus libros: la reflexión del público y de los lectores. Ambos fueron personas que aparte de escribir una obra literaria consolidada, se preocuparon por los problemas sociales tanto de su país como de otras fronteras. Mientras que Saramago era enemigo del Vaticano, Monsivais renegaba de las declaraciones de Norberto Rivera.

Monsivais era el cronista de la ciudad de México, lugar que en su momento ocupó Salvador Novo. Además de esto, Carlos mostró que no es necesario escribir historias de ficción o poesía para ser escritor. Su basta obra ensayística y de crónica, abarca desde análisis sociales sobre Pedro Infante y Juan Gabriel, hasta ensayos literarios sobre Ramón López Velarde y Manuel Gutiérrez Nájera. Frecuentemente mezclaba lo popular con lo artístico, así como la ironía y el sarcasmo en sus declaraciones. No se puede entender gran parte del análisis cultural en México del último medio siglo sin las aportaciones de Monsi.

En cambio, José Saramago fue un hombre más solemne, quizá porque su obra la empezó a escribir a partir de los sesentas años, y las veces que visitó México era ya un escritor reconocido a nivel mundial al recibir el nobel, y rebasaba las siete décadas de vida. Sus novelas reflexionan sobre la condición humana universal: ¿y si nos quedamos ciegos?, ¿y si dejáramos de morir? No en vano es el escritor portugués más reconocido, sólo a la altura de su paisano Fernando Pessoa.

Los ensayos o crónicas de Monsivais, así como las novelas de Saramago, reflejan la época histórica, confusa y contradictoria, en la que vivimos. Son y serán un referente exacto y preciso de la generación de finales del siglo pasado, aquellas personas que dejaron poco a poco el televisor para concentrarse en las computadoras. Carlos Fuentes ha dicho, a propósito de la muerte de estos dos personajes, que nosotros en vez de haber perdido a un escritor, hemos ganado, para siempre, su obra. Yo agregaría que no tan sólo su obra, si no el ejemplo de mantener firmes nuestras convicciones y de estar a favor, antes que de alguna tendencia religiosa o ideología política, de la humanidad.

16 de junio de 2010

¿Qué se puede decir de un libro?

Después de pasar varios años escribiendo tus cuentos, trabajando en ellos, desesperandote porque algunas escenas no quedan como quieres, ocultándolos, tratando de olvidarlos, encontrarlos de nuevo en algún documento, rescatarlos, volverlos a leer, trabajar en ellos nuevamente hasta que por fin quedan, luego forman parte de una selección amplia, se salvan de ser descartados y entran a la primera versión de libro, se conservan, pasa el tiempo, lees el libro en su totalidad, asumes el riesgo y lo envías a dictamen, lo aprueban, te piden las correcciones y vuelves a enfrentarte con esos textos, pasan a una segunda corrección, alguna observación de último momento, después te dan la noticia: ya salió el libro, lo recibes, entras en el proceso de difusión y te preguntan: ¿qué me puedes decir del libro?, entonces sucede que uno no sabe qué responder.

15 de junio de 2010

Encuentro

Ahora Garrapata tuvo compañía. Toda la mañana convivió con Mimí, la mascota de la casa vecina. Ambas familias estuvimos de acuerdo en acercarlos para que los dos perros se buscaran, se identificaran y satisfacieran sus necesidades más animales. Sin embargo no fue así: Garrapata se acercaba y la olía, pero ella corría hacia otro punto del patio. Dos horas después, Mimí descansaba frente a la estancia y Garrapata afuera de la cocina, al otro lado de la casa. ¿Qué hay más humano que eso?

6 de junio de 2010

En defensa del ensayo

A pesar de que México tiene grandes representantes del ensayo, hoy en día es un género poco recurrente. No se publica en todas las editoriales, se difunde poco y se lee aún menos. Una muestra de esto es que el Instituto Sonorense de Cultura en este año decidió abrir la convocatoria de “Cuento para niños” y cerrar la de “Ensayo” en el tradicional concurso del Libro Sonorense debido, quizá, a uno de dos motivos: la poca participación anual, o bien, porque la Feria del Libro de Hermosillo de este año será dedicada a la literatura infantil. Para seguir leyendo...

4 de junio de 2010

Fiestas del Pitic 2010

El pasado día 27 de mayo dieron inicio las Fiestas del Pitic en su octava edición en la ciudad de Hermosillo, Sonora. El cierre de calles, la verbena en distintos puntos, las diferentes muestras musicales y los distintos espectáculos que se llevan a cabo en el Centro Histórico, se han convertido en eventos esperados por los hermosillenses año con año bajo el motivo de festejar el nacimiento de la ciudad que en esta ocasión cumplió 310 años.
Los artistas que en ediciones anteriores han participado en estos festejos como Pablo Milanés, Jumbo, Nortec, y la participación de escritores como Jorge Volpi, Elsa Cross y Alberto Ruy Sánchez, contrastan con la pobre calidad en los espectáculos que hubo en esta ocasión, salvo el concierto de Diego El Cigala, el flautista Horacio Franco y la charla del escritor y periodista Federico Campbell. Sin embargo el espectáculo con mayor relevancia en esta edición, el concierto de El Cigala, no atrajo al público que año con año ha abarrotado desde temprano los asientos y las gradas.
Esto refleja unas Fiestas del Pitic limitadas, una administración municipal poco interesada en traer espectáculos de calidad (o endeudada, como aseguran algunos rumores), sin preocuparse por las nuevas manifestaciones artísticas y culturales, anclada en los mismos eventos de siempre. El Bicentenario y el Centenario no fueron pretextos para una mayor inclusión de actividades. De hecho el lema de este año fue: “En el bicentenario, ¡Vívelas con alegría!” sin hacer ninguna alusión al centenario de la Revolución Mexicana: evento donde los sonorenses jugaron un papel importante.
El IMCATUR reflejó a través de las fiestas de este año su incapacidad, o desinterés, para renovarse y actualizarse, mostrando el papel que ocupa la cultura y el arte para la nueva administración. La gran asistencia que tuvieron las fiestas sobre todo el fin de semana, rebasando los cien mil espectadores (a mí me contaron tres veces porque fui tres días) según la información del propio instituto, me parece que responde más bien a la búsqueda de nuevos espacios que el hermosillense necesita para el intercambio de ideas y experiencias, tales como galerías,
cafés, bares, restaurantes, espectáculos callejeros, conciertos al aire libre: todo lo que puede ofrecer un Centro Histórico activo.

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