14 de julio de 2009

¿En qué país vivimos?

Después del suceso en la guardería ABC en la capital de Sonora, una parte de la población se ha sensibilizado ante la tragedia y se ha solidarizado con las familias afectadas a través de las marchas que semanalmente se han realizado. Hermosillo ha tenido por primera vez una participación muy activa en la contingencia de dichas marchas alcanzando la cifra máxima de 20,000 personas, la cual se realizó un día antes de las elecciones para gobernador.

Es posible que esa marcha no haya influido en las votaciones, sino el caso ABC en general. El resultado era esperado: ganó un partido diferente. El candidato del gobernador Eduardo Bours sufrió una pavorosa derrota ante los ojos de todo el país. Por primera vez Sonora eligió un gobernador que no es del PRI y nadie festejó. Claro, ese día se cumplía un mes de la tragedia.

El voto para gobernador efectuado por los sonorenses hacia el PAN fue de castigo al PRI, a Eduardo Bours por la manera en que ha tomado las riendas del estado a lo largo de su sexenio hasta hacerlo suyo y por el mal manejo que ha tenido en el caso ABC. Precisamente son las declaraciones que ha realizado en torno al caso, las acciones invisibles que ha hecho y la actitud prepotente al hablar al respecto lo que está logrando que él mismo se mate políticamente.

Pero el triunfo del PAN no es para dar alegría a la sociedad ni mucho menos para sentirnos seguros, orgullosos ni decir que estamos en una alternancia política. No olvidemos que ambos candidatos son primos, que la estrategia que ha tenido el PAN en el país hacia el narcotráfico ha aumentado la violencia y que todas las instituciones gubernamentales tienen su raíz en el otro partido. ¿Qué esperar bajo este panorama?

El caso ABC no se limita a revertir el resultado de las elecciones ya que ha sobrepasado a las familias afectadas al reflejar todos los males del país: corrupción, avaricia, negligencia y lo que parece un valor: la confianza. Una muestra de esto es que la muerte de 48 niños, el estado vulnerable de por vida física y psicológicamente de más de cien personas, los gritos de los padres, de miles de jóvenes y adultos que semana tras semana marchan en silencio, la solidarización de decenas de grupos a nivel nacional así como el impacto que ha tenido la noticia en otras partes del mundo no fue suficiente para que este día la Suprema Corte de Justicia de la Nación hiciera su trabajo y no aplazara un mes, como así lo hizo por motivo de las vacaciones de verano, la decisión de intervenir o no en la investigación. ¿En qué país vivimos?

Los políticos que entren próximamente tendrán la responsabilidad de hacer un mejor trabajo que el de sus sucesores, de realizar las acciones con transparencia y de entrada apoyar las investigaciones en torno al caso ABC. Pero es la sociedad la que tiene una mayor responsabilidad en los próximos días, meses y años, para que el suceso del 5 de junio no se olvide, para que los culpables sean juzgados, para presionar a las autoridades a realizar su trabajo y mostrar que somos una sociedad más humana, sensible y reflexiva.

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