3 de septiembre de 2011
Cine y fotografía en Sonora: agosto de 2011
Ignacio Manuel Altamirano realizó un viaje al estado de Sonora en las últimas décadas del siglo XIX. Entre los lugares que visitó, narra en una carta que le escribió a un amigo, menciona que se quedó unos días en Ures. En la descripción de su estancia, le comenta a su amigo la manera en que fue adaptada una obra de teatro dentro de un corral. Menciona también la alegría que ve en los sonorenses durante sus fiestas, en contra de la imagen dura y seria que se le da en el centro del país.
Lo relevante de esta anécdota no es la calidad de la obra, si los actores eran profesionales o si se realizó una buena adaptación, sino que refleja una parte de las actividades que los habitantes de Ures realizaban en sus tiempos libres. Podemos decir entonces que en el siglo XIX había teatro en el estado así como personas que daban sus primeros pasos en las letras regionales, sin olvidar la presencia de la música que es una parte inherente en cualquier sociedad.
Desde entonces, podemos decir que la fotografía y el cine van de la mano en Sonora. Claro, los antecedentes del cine se remontan años atrás y el desarrollo de la fotografía ha sido mucho más lento, ya que por años no hubo fotógrafos profesionales ni cineastas en la región que realizaran una obra reconocida con su trabajo artístico.
A diferencia de aquellas décadas, hoy en día tengo la impresión que las disciplinas más activas en el estado son precisamente esas dos: la fotografía y el cine. La primera de ellas domina el panorama mundial al ser parte importante de internet y por la facilidad que hoy en día tenemos de tomar fotografía no tan solo por cámaras fotográficas, sino por celular y a través de la misma computadora. En el estado, la fotografía es estimulada por una serie de concursos que el Instituto Sonorense de Cultura realiza cada año (tanto para aficionados como profesionales), así como la organización anual de Fotoseptiembre, en donde la fotografía llega a universidades, calles, edificios de gobierno, talleres e incluso
Por su parte, el esfuerzo de varias personas en el estado, como es el caso de Monica Luna, por difundir aun más el cine de calidad, ha hecho posible la unión de cineastas del estado al crearse la asociación civil CISON (Cineastas Independientes de Sonora), y que en este año se haya llevado a cabo, con gran aceptación, la proyección de un gran número de documentales de excelente calidad del proyecto Ambulante. Estos esfuerzos suman ya otro logro más: la creación de la Red de Cines Cubles en Sonora, contando con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), la Cineteca y el Instituto Sonorense de Cultura. Lo valioso de esta red es que los cine clubes contarán con material del acervo de las instituciones ya nombradas para su proyección en distintas partes del estado.
Volviendo al punto de inicio de esta reflexión, si alguien viniera a Sonora y escribiera una carta a un amigo del centro del país explicándole la manera en que los sonorenses se divierten en su tiempo libre, ¿qué escribiría?, ¿que gran parte de las personas van a exposiciones de fotografía?, ¿que no hacen otra cosa más que ver cine de calidad? El principal reto de los coordinadores que planifican las actividades de estas dos disciplinas, es difundirlas más allá de los amantes de la imagen, más allá de los propios cinéfilos y fotógrafos para llegar cada vez más a un público diverso y heterogéneo.



