17 de noviembre de 2011
La brevedad constante y su homenaje silencioso
Al momento de escribir gran parte de los textos que contiene La brevedad constante, nunca pensé que terminarían en un libro. Sin embargo a principios de este año decidí juntar los cuentos que me parecen más atractivos y trabajar en ellos. Fue así que junté un puño de relatos, algunos cuentos cortos, varias microficciones y otros textos que aun no sé cómo clasificarlos: ¿microensayo?, ¿miniartículos?, ¿brevepost? Esa indefinición fue la que me motivó a reunir los textos poco a poco.
Después salió la oportunidad de publicarlos en la Universidad Autónoma de Coahuila, lo cual era un objetivo que tenía desde hace mucho tiempo: publicar en el estado en donde nací. Fue así que reuní los textos y empecé a trabajarlos en su conjunto, pensando en el resultado final del libro. Al momento de ordenar los textos no pude sacar de cabeza Movimiento perpetuo de Augusto Monterroso, Historia de cronopios y famas de Julio Cortázar y Las horas frescas de Jesús Antonio Villa. En estos libros podemos ver la fusión de cuentos cortos y ensayos, reflexiones filosóficas y relatos, entre otras mezclas que solo reflejan la libertad de pensamiento del autor (entiendase como imaginación, creatividad, lo cual está vinculado con el atrevimiento y el desafío).
La brevedad constante es un homenaje a estos tres autores; y claro, al género.



